Mi cuerpo es el Templo perfecto de mi alma inmortal.
Cada célula vibra en armonía divina.
Mi sangre es el río sagrado que lleva vida a cada rincón de mi ser.
Mis órganos danzan al ritmo de la salud perfecta que es mi naturaleza verdadera.
Pronunciar como quien da órdenes a un ejército, con autoridad, con certeza, con la convicción de quien conoce
el poder de su propio verbo.
Durante:
- Siete respiraciones
- Siete veces
Siete órdenes directas a los setenta billones de soldados celulares que conforman tu ejército corporal.

