“El canto y su enfoque terapéutico (I)”.

¡Me encanta la música! Es algo que todo el mundo suele decir. Es raro que no te guste la música y más raro aún que no te guste el canto, que no tengas un grupo favorito. De todas formas, la música está con nosotros siempre.

Cuando preguntas, todo el mundo reconoce además el poder terapéutico de la música y del canto, pero ¿en qué consiste ese poder? ¿Hasta dónde puede llegar?

En primer lugar, todo lo que se va a exponer en estas entradas es fruto de investigaciones científicas, no sustituye a una evaluación médica aunque tampoco conlleva ningún tipo de riesgo para la salud. Al fin y al cabo se trata de cantar.

Los beneficios de cantar están muy ocultos, tienes que rascar mucho hasta ir descubriéndolos uno a uno y en ello estamos, descubriendo poco a poco. Normalmente todo el mundo relata la relajación, el bienestar, la alegría que se experimenta.

Son tantos los beneficios y tan variados que es necesario hablar de ellos en varias entregas. En primer lugar, decir que no es lo mismo la modalidad de canto grupal o coral de la modalidad de canto individual o solista, no tienen los mismos beneficios y poco a poco eso se va confirmando. No son unos mejores ni otros peores, son diferentes. Es como decidir si es mejor un paracetamol o un antibiótico, ambos son medicamentos pero están indicados para distintos problemas.

Lo mismo ocurre con el canto. Depende de la modalidad, pero también del nivel de exigencia de las intervenciones de técnica de canto y del tipo de técnica que se siga. Las diferentes técnicas (lírica, moderna, teatro musical, flamenco…) tienen diferentes efectos en la salud. Lo importante es diseñar el protocolo de intervención adecuado según la sintomatología del problema.

Por último, ¿todo el mundo puede cantar? Absolutamente sí. El canto es cuestión de, en primer lugar, fuerza y coordinación muscular. Se trata de musculatura que todo el mundo tiene pero que es necesario aprender a usarla de manera correcta. Porque ¡NO! no es lo más normal del mundo saber usar todo este sistema de manera correcta a la primera. Es similar a aprender zumba, todo el mundo puede pero es difícil encontrar a alguien que lo haga perfecto el primer día sin descoordinarse o tropezar con otras personas. En el canto a veces el fallo es el sistema de afinación y hay que reeducarlo, a veces es el sentido rítmico, en ocasiones es que queremos cantar cosas que no podemos cantar y no sabemos las reglas del por qué no podemos hacerlo como cuando queremos cantar cosas si  tener en cuenta la tesitura. Son muchas cosas las que pueden fallar, es un sistema ultra complejo y se necesita una buena guía.

Pero, sobre todo, lo principal que debemos tener en cuenta y que nos puede frenar a la hora de aprender a cantar son nuestras expectativas. Queremos cantar como los cantantes que escuchamos en las grabaciones sin tener en cuenta el enorme trabajo de producción y de ingeniería de sonido que lleva la grabación de cada disco. ¿Qué ocurriría si escucháramos a los cantantes sin toda esa edición de sonido? ¿Nos gustaría tanto el producto que escuchamos? Por eso es importante tener en cuenta lo que queremos hacer con nuestra voz. ¿Queremos estar a gusto cantando y disfrutar de la voz? ¿Queremos descubrir y explotar el potencial terapéutico que oculta? ¿Y tú qué opinas? ¿Te animas a cantar?

 

Pilar Lirio, Canto terapéutico, Equipo MAI.

2 Comments
  • María Ferrero
    Posted at 19:46h, 02 marzo Responder

    me gusta cantar soy soprano antes cantaba en un coro pero no me dedico a ello y me gustaría educar mi voz y quitar miedos tener confianzas en mi misma.

  • Pilar
    Posted at 12:04h, 22 marzo Responder

    Hola María. Pues si ya sabes no tienes excusa😊 Te animo a que lo retomes. Espero que las entradas que quiero publicar te vayan animando a hacerlo. Un besote enorme 😘

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